Bestiario veraniego II

Todos los habitantes de tierra firme venimos del mar. Nuestros antepasados respiraban con branquias, obteniendo el oxígeno del agua, se movían agitando aletas, ponían huevos y se abrigaban con escamas. Pero de eso fue hace millones de años y ya no es noticia. Hoy respiramos con pulmones y, habitualmente, no nos desplazamos nadando. El agua no es nuestro medio. Conviene recordarlo siempre, unos pulmones llenos de agua y se acabó. Los habitantes del agua están en su planeta y nosotros somos los alienígenas.

Algunas criaturas acuáticas que nos pueden fastidiar:

En el agua dulce:

  • Sanguijuelas: Son gusanos chupadores de sangre. Atacan al ganado y a los humanos adheriendose con el aparato bucal, ventosas y dientes, a la piel del huésped. Pueden trasmitir enfermedades de sus anteriores víctimas. Prefieren las aguas turbias, estancadas, de poca profundidad y con paso frecuente de animales. Conviene mirarse los tobillos, de vez en cuando, si andamos por parajes así.
  • Microbios patógenos: Eludir el baño en aguas estancadas y en las proximidades de los núcleos de poblacion. No beber directamente de los cauces, las fuentes son más fiables.
  • Insectos nadadores y patinadores: Algunos muerden, pero no son venenosos.
  • Animales exóticos  En los pantanos de Madrid se han encontrado cocodrilos adultos. En ríos andaluces se han capturado pirañas y anacondas. Cuando, por virtud de cambio climático, estas especies puedan prosperar en nuestro país, nos vamos a divertir…


En el mar:

  • Medusas: Están en un momento de expansión territorial y evolutiva. La baja calidad del agua marina les favorece. Si seguimos con este ritmo de deterioro del mar, serán los amos del cotarro. En el Mediterráneo prefieren los lugares con poca circulación de agua y alta turbidez. Las más peligrosas son las pequeñas.
  • Hidrozoos: Parecen medusas, sin embargo son colonias de individuos. En el Atlántico es frecuente la Carabela Portuguesa, de colores azulados, una enorme vejiga le sirve de vela y flotador. De ella cuelgan filamentos urticantes de muchos metros de longitud. Paraliza a las víctimas, que en el caso de los nadadores, puede resultar mortal.
  • Peces venenosos: El Pez Araña y  otras especies de peces de roca tienen púas que inoculan un veneno neurotóxico. Pueden estar en las agallas o en las aletas. Es conveniente consultar con el pescadero o con algún pescador profesional si no conocemos el pez.
  • Morenas: Son peces con forma de serpiente, viven en cuevas y su mordedura es venenosa. Los romanos la consideraban un manjar, hoy poca gente las come. Los humanos las pescamos por vicio, no es raro ver ejemplares abandonados en la orilla. Si preguntámos a los autores del crimen nos dirán que ellos no se alimentan de culebras, sin embargo libran al mar de una dañina alimaña. Se creen jueces.
  • Tiburones: Su instinto no es alimentarse de humanos, pero un mal día lo tiene cualquiera. Todos los años se documentan varios ataques en las costas españolas. La Tintorera encabeza la lista de los agresores.
  • Erizos: No es agradable pisar uno, tampoco lo es para el erizo. Mejor que cada uno siga su camino. Sus púas no son tóxicas, pero han de ser extraídas.
  • Peces contaminados: Se encuentran en los puertos y la proximidad de los desagues, no debemos consumirlos. Lo mismo ocurre con el marisco y las algas comestibles.
  • Lapas y caracolas: Que estén en sustrato rocoso no excluye su paso anterior por el casco metálico de un barco, donde han podido acumular metales pesados. No comerlas nunca es lo más prudente.
  • Mareas rojas: Formadas por microalgas oportunistas, que al ser filtradas por moluscos los vuelven tóxicos y no aptos para el consumo. Su venta esta prohibida por la ley, pero el mercado negro abastece a restaurantes desaprensivos de mejillones u otras especies con sorpresa. La gastroenteritis está asegurada.
  • Capturas ilegales  Sea por el tamaño inadecuado, por no respetar el paro biológico o por procedimientos de pesca destructivos es preciso denunciar ante las autoridades lo observado. El desierto también avanza por el mar, no seamos cómplices del desastre venidero.
  • Restos de redes, anzuelos y otras artes de pesca: Peligro para la fauna y los humanos. Las tortugas marinas son frecuentes víctimas de los anzuelos.
  • Submarinistas armados: Especie peligrosa por su ansia de arponear todo lo que se mueve dentro del mar. Los accidentes mortales son demasiado frecuentes.
  • Motos de agua y otras gilipolleces a motor: Conducidas por seres estúpidos e insensibles. Evitar su proximidad.
  • Basuras diversas : Aquí la imaginación no tiene límite, puede haber cualquier cosa. Desde barriles con desechos radiactivos hasta plásticos sin fin, la capacidad del Homo sapiens de generar horrores es infinita.

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