Árboles ornamentales de nuestros parques (III)

Con este post acabamos esta serie dedicadas a los árboles de otras latitudes que viven junto a nosotros, en calles, parques y jardines. La lista de estas especies es muy amplia y desde este blog no pretendemos aburrir ni sentar cátedra, tan sólo asomarnos a la maravillosa diversidad de los árboles y saber que detrás de cada uno siempre hay una historia interesante. El criterio de selección ha sido totalmente subjetivo, ninguna especie es más importante que otra. Espero haber contribuido a vuestro interés y amor por estos hermosos seres.

 
Casuarina equisetifolia: De lejos tiene el aspecto de un pino, se le conoce como Pino Australiano, pero no es un pino. Es originario de Oceanía. Tiene un poderoso crecimiento vertical, sus hojas son largas y divididas longitudinalmente en septos, como los tallos del equiseto o cola de caballo. Sus frutos es agrupar en pequeñas piñas globosas de aspecto pinchoso. Esta planta contiene gran cantidad de unas sustancias llamadas taninos, siendo utilizada por los aborígenes para combatir diarreas pertinaces.

Grevillea robusta:  También llamado Roble Austaliano o Pino de Oro por sus doradas flores. Puede llegar a medir, en su medio natural más de 35 metros,pero sufre las consecuencias de la sobreexplotación, como casi todos los árboles del planeta y no es facil encontrar grandes ejemplares. Posee grandes hojas verde oscuras muy divididas. Su madera sirve para fabricar guitarras y antes de la utilización del aluminio se usaba para la ebanistería externa de las ventanas. No se debe de tocar, a no ser con guantes. Puede provocar dermatitis por contacto.

Lagunaria patersonii: Es natural de Australia y en los lugares a donde se ha exportado se comporta como una plaga vegetal, desplazando a la vegetación natural. Se conoce también como Árbol de Pirámide o Árbol Pica-pica. Los frutos son cápsulas llenas de pequeños pelos casi invisibles, que se introducen en la piel produciendo fuertes irritaciones.

Phylolacca dioica: Es oriundo de Argentina, Uruguay y Brasil. Allí se conoce como Ombú o Bellasombra. Crece con mucha rapidez. La consistencia de su madera es muy escasa y aunque alcance una gran altura, hay botánicos que consideran que está especie arbórea no es más que una hierba gigante. Sus raíces son muy invasivas y ocupan un volumen de tierra considerable, rompiendo las aceras donde se plantan o arrinconado a árboles vecinos. Los cultivadores de bonsais aprecian mucho esta especie, fácilmente adaptable a sus exigencias estéticas. Los primeros ejemplares de este árbol que se plantaron en España fue en el Monasterio de la Cartuja de Sevilla y dicen que fueron traídos de América por Hernando Colón, el hijo del descubridor. La cuestión es que este señor nunca estuvo en las latitudes donde crece el árbol, pero los promotores turísticos son muy crédulos y les gusta difundir estas leyendas.

Platycladus orientalis:  Se le llama también Árbol de la Vida gracias a su gran longevidad y a sus multiples aplicaciones en la medicina tradicional china . Los más ancianos superan los 35 metros de alto y el tronco puede alcanzar 2 metros de diámetro.  Las ramificaciones se disponen en planos. Las piñas poseen  seis u ocho escamas azuladas rematadas en un gancho.  

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