Las plantas epífitas: La batalla por la luz (II).

Como el líquen que vemos sobre estas líneas, las plantas epífitas ahorran más material y energía que las plantas trepadoras de las que hablábamos en el post anterior. No necesitan del suelo para enraizarse, lo hacen sobre los árboles. De ese modo compiten con las otras plantas por la luz del sol y excepto algún caso, como el muérdago, no son parásitas.

•En los bosques extratropicales son especies resistentes a la desecación como musgos y líquenes.

• En los bosques tropicales, de abundantes lluvias y elevada humedad ambiental, además de las anteriormente citadas hay plantas superiores, ya sean helechos o plantas con flores.

Todas las epífitas necesitan semillas y esporas ligeras, fácilmente transportables por el viento o los animales.

Estrategias anatómicas de las plantas epífitas del trópico:

• Raíces columnares:

Algunos Ficus, árboles del género de la higuera, actúan como epífitas en las primeras fases de su desarrollo. Son capaces de comenzar su ciclo vital en las alturas y desde allí desarrollar raíces columnares, que cuando lleguen al suelo, serán capaces de sustentar y proporcionar agua y sales al organismo vegetal.

Raíces aereas:

Las orquídeas epífitas desarrollan raices aereas que forman una maraña que retiene la humedad del aire, conocidas con el nombre de velamen.

Para cultivar estas orquideas en un invernadero, éste tiene que imitar los ambientes selváticos, con altas temperaturas y abundante agua atmósferica. En el Jardín Botánico de Madrid hay una buena colección de estas bizarras flores. Se aconseja llevar ropa de verano a quien visite los acristalados pabellones.

Hojas embudo:

Otras epífitas, como el Asplenium nidus, un helecho, modifican las bases de sus hojas y forman embudos capaces de retener la lluvias, cuyas aguas arrastran sales minerales de la atmosfera y hacen innecesarias las raices para nutrirse e hidratarse.

Mimetizacion:

Las hay que se han modificado para parecerse a musgos y líquenes, muy ramificados para aumentar la superficie de absorción de su superficie. La Tillandsia es un buen ejemplo de esta adaptación. No necesita raíces. Muy usada en jardinería de interiores, se riega con vaporizadores.

Hojas-maceta :

Dischidia rafflesiana es una maestra en la estrategia de vivir en las alturas. Modifica algunas de sus hojas que adquieren forma de bolsa. Estas bolsas son ocupadas por colonias de hormigas que transportan tierra a estos recipientes. La humedad ambiental que condensan las paredes de la hoja sirven de riego y los cadáveres de las hormigas, de abono. Esta planta también desarrolla raíces en el interior de estas bolsas vegetales, culminando así su ingenioso diseño.

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