Setas venenosas (I)

En otoño, cuando las temperaturas bajan y suben las precipitaciones, es tiempo de setas. Los hongos necesitan diseminar sus esporas y construyen estas estructuras con este fín. La mayor parte del año, los hongos son invisibles. Son un conjunto de filamentos blanquecinos, micelio, que viven enterrados en el suelo, en la madera o en otros sustratos, descomponiendo la materia orgánica o actuando como parásitos, hasta que su reloj biológico decide que es el momento de la reproducción.

Entonces, el metabolismo de estos organismos se orienta con tal fín y generan los órganos adecuados para distribuir las esporas que generarán futuros micelios. No todos los hongos forman setas ni fructifican en otoño, pero si los más conocidos, aquellos que consumimos a la plancha, en guisos, salteados, como condimento… No olvidemos tampoco, que tanto el pan, la cerveza y el vino están fabricados por hongos microscópicos, las levaduras, que jamás construyen setas para reproducirse.

No todas las setas que encontramos en el campo son comestibles, muchas de ellas son venenosas y otras no tienen valores culinarios. No hay ningún método para reconocer las setas tóxicas que no sea conocerlas bien, algo que no está al alcance de todo el mundo. Lo mejor que podemos hacer es mostrarle a algún especialista, un micólogo, los ejemplares recolectados. Las fotografías son insuficientes, el olor de los ejemplares en muchos casos es necesario para una correcta clasificación o el color de la masa de esporas depositadas en una superficie (esporada). No es preciso ser científico para reconocerlas, pero de esta manera obtenemos más garantías.

Algunas setas venenosas de la Península Ibérica y Europa:

(Citaremos primero el nombre científico y a continuación los nombres populares en castellano, catalán, vasco o gallego).

Amanita phalloides: Oronja verde, Farinera borda, Hilzale berde.

Como casi todas las amanitas tiene las láminas del sombrero blancas y presenta anillos del mismo color. El dorso del sombrero es verdoso, aunque, a veces puede estar desteñido por la lluvia. El 90% de las intoxicaciones mortales por ingestión de setas son a causa de la oronja verde. Comer sólo una, ya es suficiente para irse al otro mundo. Nace en encinares, jarales y alcornocales. A lo largo de la historia, los envenenadores han usado muchas veces esta seta en su perverso oficio.

Amanita muscaria: Falsa oronja, Reig bord, Kulato paltsoa, Brincabois.

Parecida a la anterior, se diferencia en el color del sombrero, está vez rojo con verrugas blancas. No es mortal, pero tiene efectos alucinógenos, debido a una sustancia, muscaria, que, sin que se sepa con qué finalidad, también atrae a las moscas. Los romanos la consumían mezclada con vino. Crece en zonas de abetos, abedules y pinos.

Amanita virosa: Oronja blanca, Farinera pudent, Hiltzaile konkordum.

Es completamente blanca y tan mortal como la oronja verde, pero menos abundante.

Amanita pantherina: Amanita pantera, Pixacà, Lanperna txar.

No es mortal. Se diferencia de las anteriores por el color ocre del sombrero salpicado de verrugas blancas. Crece en bosques, preferiblemente de abetos y en brezales.

Agaricus xantoderma: Champiñon amarillo. Bola de neu pudent, tintausain-argi.

Del mismo genero que el champiñón cultivado, pero su ingesta puede producir dolores abdominales y diarrea. Aunque en un principio es de color blanco, amarillea con facilidad y tiene olor desagradable.

Armillaria mellea: Armilaria de color miel, Pollancró, Pago-ziza.

Es muy común, parasita a los árboles produciéndoles graves daños. Es tóxica, pero no para todo el mundo, hay quien las consume sin problemas, aunque sea de sabor mediocre. El sombrero puede medir de 3 a 15cm de diámetro y es de color amarillo sucio, el resto de la seta es más claro. Es bioluminiscente.

Cortinarius: Cortinario, Pixacà canyella, Arbiki falcadun.

Este género incluye varias especies, todas tóxicas y algunas mortales. El sombrero tiene tonalidades rojizas, las láminas y el pie son rojo-amarillentos. Su nombre responde a la presencia de la cortina, una telilla tenue que queda colgando en los bordes del sombrero.

(Continúa en el siguiente post)

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