Raices, del Inframundo hasta las Alturas (II)

Las raices conceden innumerables poderes adaptativos a los vegetales, en muchas ocasiones verdaderamente sorprendentes. Veamos algunos casos llamativos:

• Respirando por la raiz

Cualquier parte de una planta necesita intercambiar gases con la atmósfera, las raíces aunque enterradas, respiran en la microatmosfera del suelo. Sin embargo, a veces, el suelo se encharca y se atasca el mecanismo.

Los árboles de los manglares, una formación típica de las desembocaduras de los rios tropicales, sufren inundaciones diarias cuando sube la marea. Estas especies vegetales han desarrollado reformas evolutivas en sus raíces. Aunque suba el nivel de las aguas, hay una parte del sistema radicular que se desarrolla por encima de la crecida maxima y abastece de oxígeno los tejidos del árbol que permanecen durante horas sumergidos. Son las raíces respiratorias o neumatóforos.

Raices vampíricas.

Hay ciertas plantas que no necesitan realizar la fotosíntesis para sobrevivir, les basta con robar el alimento a otras. Estas especies no son verdes ni tienen hojas, la ausencia de clorofila se evidencia de este modo.

En algunas especies, son las raíces del parásito las que se encargan del trabajo. El género Cistanche, en las fotografías, consta de una parte visible que puede estar separada varios metros del huésped, pero con unas raíces enterradas que, semejando tentáculos carnosos, se alargan hasta alcanzar las raíces de la víctima. El huésped, vampirizado desde el suelo, cede su nutritiva sangre, la savia elaborada, al parásito.

• El Árbol Inmortal

Las leyendas cuentan que el primer Buda recibió la iluminación a la sombra de un árbol que hoy en día aún se puede visitar en el norte de India. Si tenemos en cuenta que los hechos históricos nos remiten al siglo V a.C., dicho ejemplar arbóreo tiene más de 2500 años.

Hay árboles más viejos aún, como algunas sequoias y sabinas, pero este caso es diferente, porque se trata de un ser inmortal. Y todo gracias a las raíces aéreas.

La especie a la que nos referimos es el baniano, de nombre científico Ficus benghaliensis:

De sus ramas nacen raices que buscan el suelo desde las alturas y cuando llegan a este se entierran en él, generando un nuevo pie para el árbol.

Aunque el tronco primigenio, de puro viejo, se seque, el árbol no muere, siempre estará conectado al suelo por los troncos provenientes de la metamorfosis de las raíces aéreas, los llamados pseudotroncos. De ese modo, el ejemplar crece eternamente desafiando el tiempo. En la India hay bosques de baniano de cientos de hectáreas formados por un solo individuo.

Los árboles que caminan

En diferentes culturas, dispersas por todo el mundo, existen leyendas de árboles caminantes, que algunas ocasiones se ven reflejados en obras literarias. En la narrativa de Tolkien aparecen los ents (hombres-árbol) y los ucornos, ents asilvestrados que han perdido el uso de la palabra y son indistinguibles de los árboles comunes a no ser que se desplacen.

El flocklore, como siempre, no va desencaminado. Hay un árbol que camina. Es una palmera nativa de America del Sur y Central, clasificada con el nombre Socratea exorrhiza. Es de tronco fino, un poco más de diez centímetros, y alto, de hasta 25 metros. En su base, hay un cono formado por multitud de raices que nacen de él y se hunden en la tierra, elevándolo sobre terreno y adaptándolo a posibles inundaciones.

Esta especie tiene la capacidad de desplazarse de su lugar de germinación hacia otras zonas más favorables. Por ejemplo, si un árbol podrido cae sobre él y lo derriba, nuevas raices aereas surgen del tronco, las antiguas se marchitan y la especie arborea sigue creciendo como si tal cosa, eso si, habiéndose desplazado un buen trecho.

Estas raices, responsables del movimiento del vegetal, son utilizadas por los nativos como afrodisiaco masculino y para tratar las enfermedades del hígado.

La capacidad de adaptación del mundo vegetal es palpable aunque solo dispusieramos de las raíces para observarla. Las condiciones ambientales cambian con la latitud, la geografía y el paso del tiempo. Pero la vida es pertinaz y se empeña en colonizar todos los nichos posibles: Si las primitivas plantas terrestres nunca podían separarse de un curso de agua, hoy sobreviven en lugares donde no llueve jamás o donde el agua es solo niebla…

Si quieres leer más sobre Evolución Vegetal te aconsejo el post: “Cómo se adaptan las plantas a la sequia”.

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