Acónito, la hierba mortífera.

Las plantas que producen mortales venenos no crecen necesariamente en lejanos bosques tropicales o en misteriosas islas rodeadas de nieblas y protegidas por escarpados acantilados. Las podemos encontar muy cerca de nosotros, por ejemplo, en el parque donde paseamos habitualmente o entre nuestras plantas domésticas. Ni siquiera es preciso ingerirlas para intoxicarse, a veces, basta…