Una perspectiva ecológica sobre “El Señor de los Anillos” y otras obras de J.R.R. Tolkien.

Un buen día oí hablar de una novela llamada “El Señor de los Anillos” escrita por un tal J.R.R.Tolkien, unos cuantos años antes de que se popularizara por su adaptación cinematográfica. Interesado por lo que escuché de dicha obra, no tardé en acudir a la librería y conseguirla. Coincidió que en ese tiempo yo era estudiante y estaba preparandome el primer examen de Ecología, una asignatura que me tenía fascinado. Me vi envuelto en un terrible dilema: No podía dejar de leer a Tolkien ni de estudiar Ecología.

Salomónicamente, pacté conmigo mismo dedicarle el mismo tiempo a cada materia, aunque tuviera que saltarme algunas clases, pero no fue suficiente. Creo que fue la época de mi vida en la que menos dormí y más café ingerí.

La sobrecarga de información y la falta de descanso afectaron mi cerebro de tal modo que llegué a confundir el libro de texto con una novela y la novela con un libro de texto. A consecuencia de todo eso, hoy os presento este post.

La Tierra Media

La obra narrativa de Tolkien transcurre en la Tierra Media, un extenso territorio de un mundo llamado Arda, similar al nuestro, pero con características propias. Si no conocieramos nuestra historia podríamos pensar que se tratan de crónicas de un pasado remoto y en cierto modo lo son, al menos en la imaginación del autor, un estudioso académico experto en lenguas muertas y runas. En la Tierra Media viven criaturas y plantas que también existen en nuestra realidad. Y otras que solo existen en la ficción: Elfos, hobbits, orcos, ents, dragones, trolls…


Los hechos narrados en “El Señor de los Anillos” transcurren en un periodo de tiempo conocido como “La Tercera Edad del Sol” que se caracteriza por la llegada de los humanos a la Tierra (Arda). A partir de ese momento comienza la decadencia de la Naturaleza, pues lo recién llegados reclaman su espacio vital y recursos.

Sobre los bosques

Los bosques son los que más sufren en “La Tercera Edad del Sol”, pues de ocupar casi toda la extensión de la Tierra Media pasaron a convertirse en manchas forestales aisladas.


El Bosque de Fangorn


Es un ecosistema maduro, es decir, que ha alcanzado el máximo grado de diversidad y equilibrio, lo que en Ecología se conoce como estado climax. En estos biomas no existen especies invasoras que desestabilicen y empobrezcan el bioma, ya sean humanos, enanos, orcos o trolls. La vegetación ocupa la totalidad del suelo, no hay senderos practicables y los cursos de agua son sanos y cristalinos.


¿Cómo pudo resistir este enclave natural el empuje de los agentes externos? Gracias a unas criaturas muy peculiares, que ejercen de guardianes, los ents, unos seres aunque de materia vegetal, presentan características humanoides, pues tienen piernas, brazos, manos, boca, cabeza, ojos, etc.

Capaces de moverse y de hablar, son muy longevos, pues el lider de ellos, que le da nombre al bosque, Fangorn (también llamado Bárbol), es uno de los primeros vivientes. Dotados de una fuerza prodigiosa defienden su territorio de sus enemigos, que se valen del hacha y el fuego, elementos ante los cuales son vulnerables.

(Tolkien se inspira en unos personajes propios del folcklore europeo, los pastores de árboles, unos árboles parlantes capaces de moverse y que cuidan de de las forestas).


El Bosque de Lorien


No todos las razas de seres inteligentes de carne y hueso perjudican al entorno natural. Este es el caso de los elfos, casi tan antiguos en la Tierra Media como los ents. Esta raza sabe vivir en armonia con la Naturaleza, usando sus recursos de forma sostenible y protegiendola de los que la perjudican. Los elfos de Lorien viven en los árboles sin dañarlos y son cazadores-recolectores, pues ni crian ganado ni cultivan

Pese a su sabiduría y poder, este pueblo está en retroceso demográfico, pues tiene una tasa reproductiva inferior a la de sus adversarios.

(El Pueblo Elfo recuerda a las tribus amazónicas, capaces de vivir en las selvas sin degradarlas, manteniéndose apartados de los humanos “civilizados”, que están haciendo todo lo posible para acabar con su medio y con ellos).


El Bosque Negro


Aunque a penas se le menciona en“El Señor de los Anillos”, es un enclave muy importante en otra obra de Tolkien “El hobbit”. Anteriormente conocido como el “Bosque Verde”, tuvo la desgracia de servir como refugio del Nigromante, que no era otro que Sauron, el Señor Oscuro, que derrotado hacía milenios, estaba recuperando su poder. Debido a esa perniciosa influencia, el lugar dejó de ser un buen sitio, el verde de la vegetación se oscureció, las aguas de los ríos que lo regaban se tornaron tóxicas, llegaron criaturas extrañas como gigantes arañas venenosas, orcos y trolls.

(Comparándolo con nuestro mundo: ¿Qué le ocurre a un bosque en las proximidades de una contaminante zona industrial? Y extremando más la comparación: ¿Cómo está actualmente el bosque que rodea Chernobil?)

Sobre La Comarca

Esta región es una campiña, habitada por la raza de los hobbits. La economía se basa en la agricultura, la cria de ganado y la artesanía, de una manera preindustrial, sin máquinas contaminadoras. Los trabajos se realizan de forma manual, ayudado por animales para tirar de los arados y transportar cargas, o máquinas limpias, como molinos de agua para moler el grano.

Los hobbits han tranformado el bosque original en campos de cultivo, aunque conservan una limitada población de árboles que les suministran madera como materia prima y combustible. El impacto visual de sus viviendas sobre el entorno es pequeño, pues suelen vivir en túneles que escaban bajo las colinas y no son muchos los pobladores. El paisaje es amable, de campos de cultivo, pastos y arboledas dispersas. Tanto el aire y el agua son limpios.

(La Comarca es un buen ejemplo de como se puede modelar un entorno ambiental, para que, sin ser extrictamente natural, sea sostenible, hospitalario y hermoso. En nuestra realidad, por fortuna, incluso en los paises desarollados, aún quedan zonas rurales, que se pueden comparar con La Comarca, pese la mecanización de muchas tareas.)

Los enclaves del enemigo

Sauron, el Señor Oscuro, odia la belleza, la armonía y el equilibrio propios de la Naturaleza. Usa sus poderes para ocultar la luz solar con nubes tóxicas y convertir el agua cristalina y pura en sucias aguas envenenadas.

Isengard


Son los dominios de Sarumán, un mago que en su dia era bueno, pero su corazón se corrompió cuando deseó el poder del Anillo Único y decidió comportarse como Sauron. Intentó corromper a los otros magos, Gandalf y Radagast, pero no tuvo éxito.

Isengard se encuentra en un valle situado a sur de una cadena montañosa (las Montañas Nubladas ) y en las proximidades del Bosque de Fangorn. En el lugar hay una torre de piedra antigua (Orthanc), donde vive el mago, y un territorio agrícola circundante.

Así era en un principio, pero el mago ha construido factorías donde quema la madera del bosque de Fangorn, para obtener la energía que precisa para construir armamento y criar una raza híbrida de esbirros, lo Uruk-hai, mediante manipulación genética. Además, interrumpió la corriente del rio que atravesaba su territorio y prescindió de la agricultura. Convirtió un lugar luminoso y apacible en un foco de contaminación y deforestación del entorno.

(Durante la Revolución Industrial del siglo XIX los núcleos poblacionales sustituyeron los cinturones agrícolas y forestales por factorías industriales. Se canalizaron los cursos naturales de agua, modificando su uso, degradando, de esta manera, su calidad. La atmosfera que respiran los habitantes se ha contaminado por el abuso de combustibles. También el autor predice los efectos perniciosos de los seres creados mediante la manipulación genética.)

Mordor

Es un territorio absolutamente yermo, donde no crece nada. Los alimentos que consumen sus habitantes, orcos y trolls, provienen exclusivante del exterior. En él se encuentra el cuartel general de Sauron, una gran torre, Barad-dûr,que recuerda a un rascacielos, igual que las otras torres del lugar, como las de Cirith Ungol o Minas Morgul, gobernadas por sus lugartenientes.

(Mordor es un paisaje postapocalíptico, donde nunca brilla el sol debido a las nubes tóxicas que genera el Monte del Destino (Amon Amarth) capaces de invadir progresivamente la totalidad de la Tierra Media y volverlas estériles. Evoca las terroríficas consecuencias de una explosión nuclear, como pudo comprobarse en Hirosima y Nagasaki, acontecimientos recientes en los años que Tolkien concibió “El Señor de los Anillos”.)


Tanto esta novela como el resto de la obra narrativa del autor inglés J.R.R. Tolkien, además de pretender entrener a los lectores con fantasías heroicas y mágicas, contiene mensajes ideológicos muy evidentes. Tolkien toma partido:

• Critica los totalitarismos y el capitalismo salvaje.

• Aboga por la convivencia pacífica de las diversas razas, ya sean humanos, enanos, hobbits, elfos, en armonía con la Naturaleza.

• Contrapone los valores ecológicos contra los efectos perniciosos del progreso industrial. En la década de los cincuenta, cuando se publicó “El Señor de los Anillos”, la Ecología estaba dando sus primeros pasos como ciencia.


En los años sesenta, el Movimiento Hippie, adoptó al hobbit Frodo, protagonista de “El Señor de los Anillos”, como símbolo propio, con el lema “Frodo lives” ( Frodo esta vivo), en los corazones y las ideas de aquellos que creían en la Paz y en la Armonía con la Naturaleza. Frodo no era un poderoso guerrero, tan solo se trataba de una persona valerosa y con gran sentido común.


Volviendo al principio del post, donde conté cómo descubrí la obra de Tolkien y tuve que alternarla con mis obligaciones académicas, continuaré con la historia…

Por fín, llegó la temida fecha del examen de Ecología. Llegué puntual de milagro, ojeroso, flaco y despeinado. Después de la prueba, el catedrático, sorprendido con mi aspecto e intrigado por mi larga ausencia, me preguntó si me habían secuestrado. Yo, con el entendimiento distorsionado por la falta de descanso y la tensión del examen, sin pensar en las consecuencias, le conté la verdad. La respuesta de mi profesor aún me da vueltas en la cabeza:“Has hecho bien. La Ecología no solo se aprende asistiendo a clases y atiborrándose con densos tratados científicos. Hay que mirar el mundo a través de ella”.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Pakita dice:

    Maravilloso
    Muchas gracias

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    1. blogtanico dice:

      Muchas gracias a ti!

      Me gusta

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