Árboles fósiles, un capricho de la Naturaleza

En el mundo de la ficción es más sencillo y rápido convertirse en piedra que en la triste realidad. No se precisan millones de años, ni titánicas fuerzas geológicas o procesos químicos. Según la mitología nórdica, un troll se transforma en roca si lo alcanzan los rayos solares. Cualquier humano que visitara la Grecia clásica y mirara a los ojos de la mítica gorgona Medusa, correría la misma suerte. Y qué decir de la bíblica Mujer de Lot, convertida en estatua de sal por saltarse la prohibición de Yaveh y volver la vista atrás, pretendiendo ver la destrucción de Sodoma y Gomorra.

¿Qué es un fósil?


Los fósiles nunca han sido seres vivos, son un reflejo de estos. De ahí su similitud. El término proviene del vocablo latino “fossilis”, que significa “enterrado”. Los estudiosos de estos artefactos accidentales son los paleontólogos, dicho de otro modo: Desenterradores científicos de trozos de piedra sedimentaria con improntas de entidades biológicas de tiempos remotos.

Pueden tener diferentes orígenes:

Huellas de organismos vivos: Por ejemplo pisadas o rastros hechos en su día por animales corriendo sobre barro fresco.

Copias de organismos muertos: Perduran en el tiempo, mientras que la materia orgánica se descompone mediante procesos naturales y desaparece en su totalidad. Las hay de dos tipos:

a) Moldes pétreos de sus anatomías, como puede verse en la siguiente ilustración.

b) Réplicas por la sustitición de las moléculas originales de los esqueletos por sales minerales, siendo estos últimos, los más comunes de encontrar en los museos.

Inclusión en ámbar: En este caso, la resina de los árboles vertida al exterior, en su día, sepultó a algún desprevenido organismo. A lo largo de milenios, esta resina se mineralizará convirtiéndose en ámbar, dejando a la entidad biológica, no mineralizada, recluida en una verdadera cápsula del tiempo. Aunque se les llame, por extensión, fósiles, en sentido extricto, lo único que ha fosilizado es la envoltura que los protege.


Paleontología, la ciencia de los puzzles:

Los fósiles que conocemos representan solo una ínfima parte de los organismos de otras épocas, el proceso de fosilización es una excepción, fruto de innumerables casualidades y mucho, mucho tiempo. Los procesos geológicos que generan las rocas sedimentarias de los yacimientos, han podido fragmentar y distorsionar aquellos seres que estamos investigando. Hay otra dificultad añadida, los que podemos desenterrar en un determinado estrato geológico, no sabemos realmente si convivieron originariamente en el mismo ecosistema ni la misma época.

Esta rama del conocimiento es un maldito rompecabezas.
Pese a los esfuerzos de tantos científicos, incluidos los del propio Darwin, sabemos bien poco de épocas pasadas. Si alguna vez lográramos viajar al pasado, los sufridos paleontólogos quedarían con el culo al aire. No es nada personal contra ellos. Lo mismo pasará con los “sabios” astrónomos cuando la humanidad sea capaz de viajar a velocidades próximas o superiores a la velocidad de la luz y observe de cerca como son en verdad los agujeros negros, los quasar o las enanas blancas.


Fósiles animales y fósiles vegetales


Cuando hablamos de fósil, lo primero que nos viene a la cabeza es un cráneo de Tiranosarius rex, un gigantesco femur de Diplodoccus o un afilado diente de Megalodon.

Pero también los hay pertenecientes al Reino Verde y no menos hermosos. Los procesos geóquímicos no son los mismos según el reino al que pertenezcan.

• Los fósiles de animales se construyen por el reemplazo de la materia original de los huesos y estructuras oseas por carbonatos.

• Los fósiles de vegetales están compuestos generalmente por silicatos.

El proceso de fosilización de un árbol es peculiar, recibiendo el nombre de permineralización. Cuando los espacios de los tejidos, que en vida estaban ocupados por gas o líquido, se llenan con agua subterranea rica en silicatos y estos se hacen insolubles, (por un proceso fisico-químico que se llama precipitación), se forma un molde de estructuras que en su dia constituyeron la anatomia del ejemplar arbóreo.

El sílice precipitado son los minerales cuarzo y ópalo. Así que, cuando tenemos en nuestras manos un fragmento de madera fósil, realmente lo que sopesamos es un pedazo de alguno de estos hermosos minerales. Cuando no hay impurezas es transparente, pero debido al cobre, el hierro o el manganeso y otros elementos disueltos en el agua de fosilización, esta “madera” se nos muestra de muliples colores, sea amarillo, rojo o azul.
Estos fósiles pueden conservar con gran precisión la estructura original: anillos de crecimiento, tejidos conductores, cortezas…incluso a nivel microscópico. Una gozada para el paleobotánico.

Bosques petrificados.


De esta manera nos referimos a los yacimientos paleontológicos donde abundan los fósiles de árboles. Se encuentran en todos los continentes. Veamos algunos ejemplos.


Argentina: En este pais están las mayores reservas del planeta. En el Monumento Nacional Bosques Petrificados de Santa Cruz, en la Patagonia,  encontramos troncos de más de 3 metros de diámetro y 30 m de longitud. Una maravilla.


Ecuador: Allí se encuentra el Bosque Petrificado de Puyango con una superficie de 2.658 has. Es interesante tambien como un enclave natural de gran biodiversidad.


España: El más conocido es el Bosque carbonífero de Verdeña. Este yacimiento tiene más de 300 millones de años de antiguedad y se formó a consecuencia de una inundación marina que sumergió la masa forestal.


India: Un yacimiento famoso por su madera petrificada es Thiruvakkarai , en Madrás (Tamil Nadu) y, por suerte, está protegido por el Instituto Geológico de la India.

Libia: En un mágico paraje conocido como El Gran Mar de Arena, con una extensión de cientos de kilómetros cuadrados, podemos encontrar troncos, ramas y otros restos petrificados, mezclados con objetos de la Edad de Piedra.


Hay vida en el planeta desde hace 390 millones de años. La civilización humana comenzó hace 5000 años y la ciencia tal y como la conocemos hoy no hace ni 300 años, es realmente poco lo que sabemos de nuestro inconmensurable pasado. Pese a todo, la humanidad “no tira la toalla”. Desde este blog, manifiesto mi admiración a todas aquellas personas que dedican su vida aconocer epocas preterritas para iluminar nuestro futuro.

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