La Planta Bruja y la Sonda Espacial Voyager

No siempre la brujería tiene que ir asociada a la fealdad, lo que pasa es que las religiones oficiales difaman a sus enemigos. Hasta hace poco tiempo la bruja era una mujer de nariz verrugosa, vestida de harapos y encorvada sobre un caldero humeante, el brujo, menos frecuente en las crónicas, tampoco era un modelo de belleza. Sin embargo, los adversarios están equivocados: Aquellos que poseen poderes mágicos pueden cambiar de aspecto según convenga.

Las brujas y brujos a veces utilizan la seducción visual para atraer a sus enamoradas víctimas, sin necesidad de bebedizos, cristales, bastones o varitas. Este poder no solo lo usan las personas, también los animales embrujan con su hermosura, como las aves del paraíso o determinados vegetales de bello aspecto. En este caso la magia se llama evolución y las reglas del juego, la supervivencia del más apto, que no siempre actúa en beneficio del ecosistema, sobre todo cuando la mano humana mueve los hilos con su ignorancia e insensatez.

La Planta Bruja

Los botánicos denominamos a esta especie, por cierto, nativa de India y Madagascar, con el nombre sistemático Kalanchoe pinnata. Estos nombres, siempre en latín, son aceptados por la comunidad científica mundial; del mismo modo que una fórmula química o un símbolo matemático, se representa igual en todos los idiomas. Los nombres comunes corresponden a denominaciones locales, nunca universales. En castellano, a esta especie se le llama planta bruja, hoja de aire o siempreviva.

Es una planta crasa, es decir, capaz de retener en sus tejidos una cantidad considerable de agua, y de un metro de altura como máximo. Tiene hojas carnosas y serradas, con pequeñas plántulas en el borde. Si alguna de estas plantas en miniatura cae al suelo, en menos de un mes habrá generado una planta adulta.

Sin embargo, no solo se reproduce de forma asexual, también produce vistosas flores, visibles en el extremo de un tallo específico para esta función, mezclando con gran estilo diversos colores, como el verde, el amarillo o el rojo. Las flores, fecundadas gracias a la polinización de insectos, generarán semillas capaces también de multiplicar la especie.

Cualquier ejemplar de planta bruja puede generar, combinando reproducción sexual y vegetativa,más de 200 descendientes.

Especie invasora

En un principio únicamente se le podía encontrar en la misteriosa India y la exótica isla de Madagascar, pero su belleza hechizó a los blancos colonizadores y estos decidieron exportarla a resto del mundo sin tener en cuenta las consecuencias: Kalanchoe pinnata es una terrible invasora en otros parajes distintos al suyo original.

• Ocupa, gracias a su enorme vitalidad, el espacio vital de las especies autóctonas, desplazándolas.

• Exporta al suelo sustancias tóxicas que inhiben la germinación de las posibles competidoras.

• Atrae, con gran intensidad, a las abejas y otros insectos polinizadores, que olvidarán visitar las otras flores con la frecuencia acostumbrada, afectando su reproducción.

Hoy en día es frecuente en las zonas cálidas de Asia y Europa, en Polinesia, Melanesia, Hawai, Nueva Zelanda, América de Sur…donde actúa como una perniciosa plaga.

Poderes medicinales

Sus pretendidos poderes medicinales también han jugado a su favor en su distribución mundial, por culpa de la falta de rigor de algunos médicos naturistas, que opinan positivamente de su idoneidad para atajar cierto tipo de cánceres sin pruebas que los avalen.

Se puede consumir en infusión para combatir la hipertensión, la fiebre o la diarrea, en pequeñas cantidades, debido a su toxicidad. Tampoco existen ensayos clínicos que avalen científicamente estos tratamientos.

Su utilidad es más evidente cuando se aplica su jugo sobre la piel: Acelera la cicatrización de heridas y quemaduras, aliviando las picaduras de insecto.


Si cambiar una especie terrestre de lugar puede generar catástrofes ambientales, imaginaros que ocurriría si las especies invasoras fueran de otro planeta, donde, sin duda, la biología será bien distinta. El desastre ambiental puede ser inconcebible y comparable a una apocalipsis biblíca. Prefiero pensar que estamos solos en el universo y maldigo a aquellos que pensaron que era una buena idea mandar sondas espaciales con nuestra posición estelar

En la fotografía, un detalle de la Sonda Voyager, indicando a las inteligencias alienígenas donde se encuentra el planeta Tierra. Quizás caiga en las manos de un Cristóbal Colón, con la piel verde, ocho brazos y tres ojos, dispuesto a descubrirnos y colonizarnos. La raza humana parece empeñada en su desaparición, es demasiado estúpida para sobrevivir. Si tardamos mucho en autodestruirnos, alguien vendrá a echarnos una mano.

Por si te interesa saber más sobre especies invasoras, te recomiendo la lectura del post “Camalote, la plaga invencible“, en este mismo blog.

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