Rosas del Desierto

Los Diseños de la Naturaleza a menudo se copian unos de otros. Un insecto puede parecer una hoja de árbol, un coral puede disfrazarse de alga o una flor de escarabajo. En el primer caso interpretamos que el insecto-hoja pretende pasar desapercibido, si pensamos en el coral, éste adopta la forma más ergonómica para vivir pegado al sustrato e intercambiando materia y energía en un entorno acuático. En el caso de la flor, adecúa su diseño a las necesidades de polinización.

En la fotografía un insecto mimetizado en hoja.

Una roca que semeja una rosa

No siempre encontramos una razón que explique otras semejanzas. Por ejemplo, la similitud de la Rosa del Desierto, una roca, con una estructura vegetal tal como la flor es, como mínimo, sorprendente.

La Rosa del Desierto es común en todos los desiertos del mundo. El clima desértico, donde la escasa agua que cae del cielo no tarda en evaporarse, es el minucioso artesano que fabrica estos cristales geológicos. A partir de arena, yeso, agua y tiempo se genera esta roca, situada por los geólogos en la categoría de las Rocas Sedimentarias Evaporíticas.

Hace varios millones de años, lo que hoy son desiertos eran tierras fértiles, pero los cambios geoterrestres modificaron el clima, haciendo retroceder los hielos hacia los polos y generando franjas desérticas en ambos hemisferios. En estos territorios, la evaporación superó a las precipitaciones, generando la paulatina cristalización del yeso o sulfato de calcio (CaSO4), que captura moléculas de agua para completar las redes cristalinas y deja atrapados granitos de arena en el interior. Y así han ido creciendo,a su ritmo, las Rosas del Desierto,de la misma manera que cualquier ser vivo.

A veces, la frontera entre lo que consideramos vivo y lo que pensamos que es inerte, es demasiado difuso.

En la foto vemos tal y como se presentan las rosas del desierto en la Naturaleza.

Estas agrupaciones cristalinas no pueden utilizarse como material de construcción a consecuencia de su alto contenido en arena y, a veces, rajan los neumáticos de los vehículos que pasan sobre ellas, sin embargo, son muy apreciadas por motivos ornamentales. A mucha gente le agrada tener un trozo de desierto en su vivienda, de aspecto hermoso y sugerente. En Europa hay una gran demanda de Rosas del Desierto,(los entendidos afirman que las de mayor belleza se encuentran en el Sahara) provocando grandes destrozos en los yacimientos del Norte de África.

Los colores son diversos, oscilan desde el gris al rosaceo, desde crema al dorado, con diferentes intensidades, siempre similares a las tonalidades de las arenas que las han originado. Las hay solitarias y agrupadas, grandes y pequeñas.

Algunos de los paises saharianos se han visto obligados a restringir su extracción e importación. Pero como en todo, también hay mercado negro. Las embarcaciones que surcan el Mediterraneo trayendo contrabando desde Africa no solo traen haxís y personas, también llevan rocas, minerales y fósiles, frutos del desconsiderado expolio humano y un atentado contra el Patrimonio Natural de los países afectados.

Que pensaríamos, por ejemplo, los europeos, si en joyerías, tiendas y mercadillos se vendiera la Catedral de Notre Dame a trocitos para decorar estanterías domésticas y disco-pubs temáticos.

No digo que no puedan extraerse minerales, rocas y fósiles para su estudio o su explotación económica. Cualquier actividad minera ha de ser razonable, respetando el medio ambiente y el paisaje. Las administraciones, ya sean locales, regionales o centrales deben realizar un exhaustivo Estudio de Impacto Ambiental antes de autorizar cualquier intervención en el medio físico.

Conociendo la realidad ambiental y la cantidad de desastres perpetrados por la minería, está claro que hemos dejado al zorro vigilando las gallinas, por desgracia, el poder político es demasiado permeable a la corrupción:

En España podríamos hablar de la problemática del amianto, de los metales pesados que contaminan aguas y suelos, de la destrucción de paisajes por minas a cielo abierto, de la contaminación radiactiva, de la triste y corta vida de los mineros del carbón, de montañas devoradas por canteras…

En vuestros respectivos países encontraréis múltiples ejemplos de cómo las actividades mineras han maltratado al medio ambiente, al paisaje y a los humanos. Respetar la vida implica respetar el marco donde se desarrolla, su integridad, salubridad y estética.

En la imagen, una antigua ilustración del infierno de las minas de plata de Potosí, en Bolivia, donde fallecieron miles y miles de indios trabajando en régimen de esclavitud.

Las rocas comparten la biosfera con nosotros, que poseemos minerales y sales formando parte de nuestros cuerpos. Intervienen en todos los ciclos biológicos, siendo el esqueleto de la biosfera planetaria, dicho de otro modo, son los huesos de la Vida.

Poderes medicinales de la Rosa del Desierto

La Rosa del Desierto no es únicamente comercializada por sus valores estéticos, según algunos médicos alternativos tiene poderes curativos. Beneficia las funciones
metabólicas, en particular, las digestivas, por eso, aconsejan dejarla en la cocina. Afirman que su “radio de acción” es de 90 cm, así que es preciso mantenerla cerca.

También le atribuyen otros poderes secundarios, si la sitúas en tu dormitorio te librará de ansiedad, miedos y malos sueños, si la pones en tu lugar de trabajo, aliviará tu estrés laboral y te protegerá de las personas negativas que te rodean.

Aunque resulte increíble, la venta de estas rocas con finalidades terapéuticas es un buen negocio. La superstición no es exclusiva de tiempos pasados, y más ahora que nunca, en los tiempos de la “posverdad”.

El ser humano tiene una tendencia cultural muy fuerte para convertirse en coleccionista. Incluso, en nombre de la ciencia, se realizan tropelías contra el medio biológico y el físico. Yo mismo poseo rosas del desierto, fósiles y minerales. En su tiempo no me importó cuál era el trasfondo de ese comercio. Hoy sí me importa y creo que no hice bien fomentando un negocio antiecológico que, incluso, comparte medios con el tráfico de humanos.


Si quieres seguir leyendo sobre temas desérticos te aconsejo el post:“Como secar un mar con algodón” en este mismo blog, advierto de su crudeza.

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