¿Qué plantas te llevarías a un Aquelarre?

Imaginemos una cueva oscurecida por el humo o un claro de bosque oculto por altos árboles. Es de noche, hoy se celebra el solsticio de verano, la Noche de San Juan, uno de los momentos del año en el cual los espíritus y los dioses antiguos (diablos, para la Inquisición) se muestran menos escurridizos del contacto con humanos y acuden prestos a sus llamadas.

Las invocaciones se realizan a la luz de una hoguera central. Un grupo de mujeres y hombres bailan y cantan girando alrededor del fuego. Han bebido pociones de hierbas o han embadurnado su piel con una pasta vegetal de composición semejante. Así sus ojos y oídos percibirán lo invisible y lo silencioso. Adquirirán poderes sobrehumanos, como la capacidad de volar, de adivinar el futuro o enviar a distancia males a sus enemigos.

Un aquelarre necesita un tiempo previo de organización, siendo la recolección y preparación de ciertas especies vegetales el apartado que vamos a tratar.

Estamos en la Edad Media Europea durante la transición de primavera a verano. Los recolectores saben que casi todas las plantas están en flor y poseen brotes tiernos, si estuviéramos en vísperas del equinoccio de otoño, otra fecha señalada, buscarían frutos, semillas y pequeñas setas psilocíbicas.

¿Qué plantas necesitamos para un Aquelarre?

Los expertos herbolarios se adentrarán bien temprano en las espesuras del bosque menos frecuentado por los aldeanos. Buscarán a ras de suelo, entre las fisuras de las rocas y en las ramas de los árboles.

Mandrágora ( Mandragora officinallis)

Prefiere los rincones umbríos de la foresta. Forma una roseta basal de hojas anchas, con flores blanco-violácaeas que no se alzan mucho sobre el suelo. Las sustancias psicotrópicas abundan en la raíz, bulbosa e hinchada, que se ramifica de tal modo que recuerda al cuerpo humano. En la saga de Harry Potter, cuando en las clases prácticas las arrancaban de los tiestos, los humanoides vegetales gritaban de forma muy desagradable. El que no tapara sus oídos sufría trastornos y podía desvanecerse.

Esta raíz puede consumirse fresca o seca y contiene un demoledor cocktail de alcaloides de efecto narcótico y alucinógeno: Atropina, hiosciamina, escopolamina, escopina y cuscohigrina.

Si fuera otoño podríamos tomar únicamente sus frutos de color naranja, llamados “manzanas de la bruja”.

Beleño ( Hyoscyamus)

Aunque crece en el bosque, las brujas y brujos las buscan en cementerios, siendo las más potentes las que crecen sobre las tumbas y panteones. Como la anterior pertenece a la familia de las solanaceas (donde también está el tomate y el tabaco). Sus principios activos son atropina, hiosciamina, escopolamina (50% en total) y flavonoides.

La escopolamina provoca sequedad en la boca, dificicultad para hablar, dilatación de pupilas (visión borrosa), la temperatura corporal aumenta por encima de los 40°C, amnesia y somnolencia. Si la dosis es excesiva produce la muerte.

Muérdago ( Viscum album)

En este caso, deberemos mirar hacia la bóveda del bosque. Esta planta crece parasitando árboles, enraizandose sobre las cortezas de troncos y ramas. Es huésped de múltiples especies arbóreas, pero el más estimado es el que crece en los robles. Es preciso que tras su recolección no toque el suelo, en caso contrario perdería su poder celestial. Este ingrediente mágico indica las influencias celtas sobre la brujería medieval europea, aunque la historia haya borrado del mapa al mundo céltico. Era uno de los ingredientes secretos de la poción mágica del druida Panoramix, capaz de proporcionar la fuerza sobrehumana de los galos que la bebían, secreto de la fuerza de Astérix y Obelix.

Los frutos otoñales son comestibles, sin embargo, la semilla no lo es. Contiene, como el resto de la planta sustancias psicotrópicas, predominando la viscotoxina. Esta especie es la única del post que no es solanacea.

• Estramonio (Datura)

Es la reina de las Solanaceas con poderes narcóticos y alucinógenos. Ninguna de las plantas de este post debe usarse de forma recreativa y ésta menos que ninguna. Debilitan la voluntad, borran la memoria y provocan alucinaciones terroríficas, golpeando sin piedad la bioquímica del cerebro. Tampoco son una fiesta para el aparato digestivo, el hígado o el riñón. El género Datura está distribuido en América, Europa, Asia y África. En casi todas las lenguas se la conoce como “Hierba del Diablo”. En la imagen, la especie europea Datura stramonium. En primavera, los alcaloides, escopolamina, hisciamina y atropina, se extraen de hojas y tallos.

Belladona (Atropa belladona)

No solo los brujos usan esta planta. Las damas romanas engrandaban sus púpilas para resultar más bellas, según los cánones de la época. Hoy en día, los oculistas utilizan extractos de esta especie (muy ricos en atropina) para obtener la misma reacción ocular y poder estudiar el fondo de ojo. En la imagen, detalle de una pintura romana.

A la belladona le gustan las proximidades de los riachuelos y las zonas húmedas poco iluminadas. Es poco útil en primavera y por lo general no se cosecha en este periodo, la mayor concentración de principios activo se encuentra en el fruto, que madura en otoño. Sus flores tubulares, carnosas y violetas la hacen “casi” inconfundible.


Tiene que ser muy fácil, con el cerebro intoxicado y las pupilas cegadas, contactar con demonios y almas en pena. Tampoco es imposible creer que volamos o tenemos trato carnal con íncubos y súcubos.

La religión católica, por decirlo así, la competencia, utiliza métodos diferentes. Mientras se celebra un aquelarre en un claro del bosque, en un paraje no muy lejano, un monje cristiano que lleva semanas de ayuno, insomnio, oración y latigazos autoinfringidos puede sufrir experiencias semejantes. En la soledad de la celda de su convento habla con Dios, contempla el rostro de los ángeles, profetiza y escribe poesía mística. De este modo, y sin ayuda bioquímica, se condiciona también el sistema nervioso, responsable de decidir lo que es real o no lo es.

En esas mismas fechas, la gente de la aldea celebra la Noche de San Juan, saltado sobre las llamas, bailado, cantando, bebiendo vino o aguardiente para alegrar el corazón. Esta tradición ha perdurado hasta la actualidad con viveza, en perjuicio de los aquelarres y el misticismo, lo que me parece una circunstancia maravillosa. No todas las tradiciones merecen ser preservadas, aunque sean dignas de estudio. Prefiero mil veces la tenue luz de la Ciencia que los cegadores flashes de lo Irracional.


Si alguien quiere seguir leyendo sobre plantas brujeriles le aconsejo el post “La Belladona, Gollum y varios Ovnis en el Cielo“, de este mismo blog.

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