Alimentos con Historia.V. Bayas de Goji

Sus defensores hablan de un superalimento, de efectos casi milagrosos. Los detractores dicen que es otro de los múltiples fraudes alimenticios. Esta fruta, nativa del Himalaya, que se puede consumir fresca o seca, es profusamente usada en la cocina oriental, y sea china, coreana, vietnamita o japonesa. También es un elemento estrella de la Medicina Tradicional China, de donde viene su fama como planta medicinal.

Descripción y Biología.

Las bayas goji, en inglés wolfberry, son los frutos de dos especies de arbusto: Lycium barbatum y Lycium chinense. Son plantas muy parecidas, de 1 a 3 metros de longitud, trepadoras gracias a unas espinas que surgen del tallo y de pequeñas hojas oval-lanceoladas. Las flores son de color violaceo y cinco petalos. Los frutos son ovoides, de 2mm de largo y 1mm de ancho y de color rojo brillante.

El género Lycium está incluido en la conocida familia de las Solanaceas, donde también están alimentos como el tomate y la patata y plantas de poder alucinógeno como
estramonio, mandrágora, beleño y belladona. La mayor producción tiene lugar en China, en la provincia de Ningxia, donde se celebra una feria anual coincidiendo con la cosecha. En Estados Unidos y en Canadá se cultivan en amplias explotaciones para poder satisfacer la demanda mundial.


La Leyenda

Los países occidentales sienten fascinación por los países del este de Asia y su rica tradición médica, particularmente por China. Les gusta creer en remotos templos donde se guardan conocimientos milenarios. Los mercaderes sin remordimientos lo saben y utilizan esta debilidad para lanzar persistentes campañas de marketing para colocar sus productos. Basta con embaucarlos con un bonito cuento donde ocurran sanaciones casi milagrosas y contratar a unos cuantos fake-periodistas y pseudo-científicos.

La Leyenda Urbana de las bayas goji, como no puede ser de otro modo, tiene lugar en China:

“Un maestro de la Medicina y el Espíritu, de nombre Li Qing Yuan, decidió comer varias bayas de “gou qi” (枸杞) cada día. Este sabio, nacido en 1677, falleció en 1933. Si las matemáticas no engañan el hombre vivió 256 años. Según él mismo el secreto de su longevidad radicaba en el consumo de frutos de Lycium barbatum y Lycium chinense.” En la fotografía, Li Qing Yuan.

Muchos consumidores cayeron en la trampa, confiando en las investigaciones de un tal Earl Mindell, que en 2003 difundió la leyenda del sabio chino como si fuera cierta, acompañada de falsos estudios científicos que avalaban la efectividad del goji para alargar la vida y prevenir el cáncer. Los resultados comerciales fueron impresionantes, tanto, que se vende en todos los países del mundo.


Valores medicinales

¿Qué dicen los defensores?

• Retrasa el envejecimiento y da energia.

• Reduce la grasa corporal.

• Mejora el sueño.

• Aumenta la memoria

• Favorece la vida sexual

• Disminuye el riesgo de cancer

• Baja el colesterol

• Optimiza la vista y previene de cataratas

• Desintosica el hígado

• Mejora la función renal, etc.

Esta gente tambien atribuyen estas mismas propiedades al ginseng, al jengibre, al yoga, al té, a la acupuntura, al muérdago, a la homeopatía, la miel y sus derivados, a los arándanos,etc.

A mi me trae a la cabeza el “suero del supersoldado” que le inyectaron al Capitán América. Ahí lo tienes, héroe de la II Guerra Mundial y hoy un superhéroe de moda en plena forma física.

¿Qué dicen los detractores?

• Que no se encuentran en su composición sustancias capaces de tanto prodigio, más allá de cierto contenido en fibra, vitamina C y E, moléculas antioxidantes y magnesio.

• Los ensayos clínicos no indican efecto curativo alguno en órganos y funciones.

• En muchas partidas de bayas goji se han detectado niveles tóxicos de pesticidas y metales pesados usados por agricultores poco ambientalistas.

• La sustitución de un tratamiento médico efectivo por el consumo de estos frutos puede empeorar la salud del paciente.

• Su consumo es incompatible con ciertas enfermedades.

Contraindicaciones:

No se deben ingerir bayas goji en los siguientes casos, ya que puede haber interferencia con la medicación:

• Enfermos cardiovasculares.
• Diabéticos.
• Hipertensos.
• Personas con alergia al polen.


Usos culinarios

En Oriente estas plantas son bien conocidas, aunque además de los frutos, emplean las hojas los brotes tiernos.

En Occidente se consume como un producto energético y medicinal. Si se disponen bayas frescas, se puede beber el zumo. En seco se consumen solas, en batidos “detox” o en barritas energéticas.

Mi experiencia

Desilusionado de los poderes mágicos de las bayas goji, intenté experimentar con ellas en la cocina. Había leído que los cocineros orientales las usan en multitud de platos y sentí una gran curiosidad. Nunca las había probado. Imaginaba que serían semejantes a las pasas de uva, pero de sabor más afrutado.

Un buen día, cuando inspeccionaba el armario de los suministros para decidir qué iba a cocinar para la cena, encontré un envase que contenía frutos secos de color rojizo y estaba etiquetado como “bayas de goji”. Mi mente se iluminó.

Decidí hacer una tarta de manzana y goji para darle las gracias a mi pareja por el regalo imprevisto. Usé, además, de la fruta triturada, huevos, harina, leche, levadura fresca, azúcar integral, rayaduras de limón, de naranja, hojas frescas de menta, ron miel, vainilla, canela en rama y margarina. Metí la masa al horno, adornada por encima con circulos de manzana cortada y bayas chinas, después dejé que se enfriara en el balcón.

Trascurrida una hora salí a contemplar mi obra. Tenía un aspecto y un aroma tan apetitosos que no pude resistir la tentación de comer un trozo sin esperar a nadie. El resultado fue desastroso. Aquella tarta picaba como un demonio. No sé cuánta leche y agua bebí para apagar el ardor de mi boca. Jamás había probado algo tan picante.

Cuando por la noche llegó por fin mi pareja, yo, rojo como un tomate, indignado y casi sin voz, le pedí explicaciones:

-Fui a comprar chiles mexicanos y me los dieron en una caja que ponía “bayas goji”. ¿Cómo iba a pensar que mi botánico favorito pueda ser tan burro que confunda una cosa con la otra? -contestó, antes de desmoronarse de risa.

Me sentí muy avergonzado. Le eché la culpa a mis gafas nuevas, pero no resulté muy convincente.

Odio las bayas goji. No pienso probarlas en mi vida.

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