Por los mercados del Mundo (III). Dátiles.

Los frutos de un árbol del desierto han alimentado a la humanidad desde el albor de los tiempos. Domesticado en Irán, de allí fue diseminado por los desiertos conocidos, llegando hasta la costa atlántica del Sahara. Los habitantes de las arenas portaron sus semillas y las sembraron en los escasos focos de humedad de los territorios donde nunca llueve.

Si los camellos eran los barcos del desierto, desde entonces, los oasis fueron un puerto seguro, donde siempre habría agua, sombra y alimento.

El desierto, antes un muro separador, se había convirtió en un puente entre culturas y todo gracias a un animal, el camello y una planta, la palmera datilera.


La primera referencia histórica de este fruto data del Antiguo Egipto:

“Los buitres vuelan en círculo, vigilando a un hombre moribundo que se arrastra por las arenas.

Su cuerpo lucha por alcanzar una lejana mancha de verdor, pero sus ojos le engañan. Ante él no hay más que desierto y una muerte segura.

Ra, el que vigila desde el cielo, se compareció del desdichado viajero, convirtiendo el engañoso espejismo en un oasis auténtico.

Jefre- Nj- Toth recuperó la vida por la generosidad de las palmeras, que le ofrecieron dulces dátiles y un pozo de agua fresca bajo su sombra.”

(Traducción de un jeroglífico hallado en una tumba de un funcionario real, Jefre-Nj-Toth, de la IV dinastía, hace más de 4600 años).


La palmera datilera.

Este fruto, cuyo nombre castellano proviene del vocablo griego δακτύλος (dactylos) que significa dedo, se produce en una palmera originaria del Suroeste de Asia, poco exigente con los recursos hídricos y de gran vitalidad. Los botánicos la conocemos como Phoenix dactylifera. Puede alcanzar treinta metros de altura y su tronco un diamétro de hasta 50 cm. Las hojas, muy divididas, son de 5 metros de longitud. Los dátiles pueden cosecharse transcurridos 10 años desde su siembra.

Los cartagineses la llevaron desde los desiertos aficanos hasta la Península Ibérica. De allí pasó a otros paises del sur de Europa y a las lejanas tierras de América. (Si quieres más información sobre esta palmera, te recomiendo un post de este mismo blog: Palmeras (I)).

El dátil en los mercados.

En los mercados del Norte de África, Asia Menor y Oriente Medio, multicolores y aromáticos, hay un producto estrella: El dátil, en sus diferentes formas y presentaciones.

• Puede consumirse fresco, seco o macerado. Para secarlos se cortan los racimos sin desprender los frutos y cuelgan en un lugar aireado y seco. Se pueden macerar, por ejemplo, en vinagre, resultando más jugosos de este modo.

• Si lo recolectamos antes de la maduración, cuando aún son son amarillos o rojos, se denominan khalal y si lo hacemos cuando son marrones se les dice tamar, entonces, tienen más azúcar, menos agua y son más blandos. En la foto, dátiles khalal frescos.

• Hay diferentes variedades: Zahid, Medjood, Kadrami y Deglet Nour, siendo esta última la más apreciada. En la fotografía, dátiles tamar secos de la clase Deglet Nour.

VALORES NUTRICIONALES

Diabetes: El dátil es uno de los frutos más ricos en azúcares, hasta un 70%. Además de glucosa, contiene maltosa y fructosa, lo que hace que no eleve mucho el indice glucémico en sangre y pueda ser consumido, con moderación, por enfermos de diabetes.

Digestiones pesadas: Posee un alto contenido en fibra vegetal, un gran renedio natural para el extreñimiento y las digestiones pesadas.

Anemia: En la categoría de los oligoelementos, es rico en hierro y por tanto recomendable para cuadros de anemia. También tiene potasio y fósforo .

Conversion de grasas en energías: De vitaminas, encontramos: A, B, C, E, etc. Dentro de las diferentes vitaminas B, resaltaremos la B5, que favorece la conversión de grasas en energías.

* El contenido en agua es bajo, apenas un 20%. No es una fruta refrescante.

PROPIEDADES MEDICINALES

Ya sea en infusión, decocción o hervidos en leche son útiles para las afecciones pulmonares como el asma, la tos, la bronquitis y el catarro común.

USOS CULINARIOS.

El dátil puede comerse crudo, ya sea fresco, seco o macerado.

Cocinado, ya sea en platos dulces o salados. Con él pueden elaborarse dulces, licores y mermeladas.

Tajine” de pollo y dátiles: Plato típico de la cocina marroquí. Se realiza preferiblemente en recipientes tradicionales de barro. Lleva cebollas, ajos, miel, frutos secos y múltiples especias, además del pollo y los dátiles.

Arroz con dátiles y frutos secos: Es un acompañante ideal para carnes. Consiste en saltear arroz hervido con frutos secos, (por ejemplo, nueces y almendras), dátiles y miel.

Licor de dátiles: Se maceran dátiles secos y deshuesados en anís. Se guarda tapado en un lugar fresco y oscuro durante dos semanas. Después se le añade almíbar frio (reducción de agua y azucar) y se deja reposar de forma y duración semejante a la anterior. Se cuela y está listo para servir, preferiblemente frío.

Dátiles con bacon: Elaboración sencilla e hipercalórica. El bacon puede ser sustituido por jamón serrano, según el gusto del comensal. Se extrae el hueso del dátil, preferiblemente, seco y, a veces, se sustituye por una almendra pelada y cruda. Después, envolvemos el fruto con una lámina de bacon y se sujeta atravesando el paquete con uno o dos palillos. Se frie en abundante aceite de oliva.


Para mí, el dátil es uno de mis frutos favoritos. Así que si no lo conocéis, os animo a que disfrutéis de este manjar con tanta historia.

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