Viviendo en la Ciudad Burbuja

En el año 145 de la Nueva Era, por fín, se ha levantado la prohibición de salir al exterior de las ciudades-cúpula. Donde antes había campos de cultivo y montes arbolados sólo quedan eriales de escasa y raquítica vegetación. Después de la Gran Guerra, de la que se sabe por los libros de texto y de la que no se conserva imagen alguna debido al apagón digital, el planeta ha cambiado mucho.

El oxígeno es escaso, pero la radiación ha descendido a niveles soportables. Sin embargo, el agua exterior no es utilizable de momento. El agua interna de la cúpula es prácticamente la misma que se acumuló en las ciudades-cúpula antes de las explosiones nucleares. Aunque los recursos hídricos se encuentran en un circuito teóricamente cerrado, siempre hay escapes. De vez en cuando es preciso tomar agua de fuera y descontaminarla. El proceso resulta muy costoso en términos energéticos y es bastante lento si se desea hacerlo de forma segura.

Los habitantes de la urbe, aislados por una gigantesca bóveda transparente, no frecuentan el extrarradio. En el interior hay hermosos parques y arbolados bulevares, por donde la gente pasea y hace deporte. Las especies arbóreas y plantas ornamentales estan fabricadas con materiales sintéticos, no obstante, su aspecto es inmejorable y nunca se marchitan. La primavera es eterna en las ciudades, gracias también, a una climatización perfecta.

Sin que se conozca el mecanismo exacto de mutación, el metabolismo humano ha cambiado, ahora el organismo es alérgico a las plantas superiores, las que se reproducen con flores, y no lo es únicamente al polen, el mero contacto de ellas con la piel produce fuertes reacciones anafilácticas. Cuando se sale al exterior es preciso llevar un traje integral y filtros respiratorios para evitar el polen o las partículas de origen vegetal.

Cada ciudad es autosuficiente. Las microalgas producen el oxígeno necesario y absorven el dioxido de carbono. El agua se recicla hasta la última gota y hay comida para todos, siempre y cuando, los datos demográficos se mantengan en los límites adecuados. Se permite un nacimiento por cada defunción. A consecuencia de esto, la pirámide de población no tiene forma que su nombre indica, sino que la base es similar a la última altura. Dicho de otro modo, coincide la población de ancianos con la de niños.

La agricultura ha sufrido una relevante evolución. Lejos quedan los tiempos primitivos, cuando se sembraba en campos y huertos, para luego recolectar la fruta o el cereal. La producción de alimentos vegetales se hace en factorías-laboratorio, donde solamente se cultivan tejidos nutritivos provenientes de algas y hongos, ahorrando costes y espacio. De la misma manera se procede con los productos cárnicos. Los animales criados en granjas consumen demasiado oxígeno, nutrientes y producen demasiados desechos. Los costes de reciclado de sus residuos metabólicos son demasiado elevados y pueden saturar un sistema que ya soporta el reciclaje de los excrementos y la orina humanas.

Todos los vehículos y maquinarias están accionados por la electricidad que se obtiene del sol, la única fuente de energía utilizada. Los paneles fotoeléctricos están fuera de la cúpula y ocupan la misma superficie que la ciudad. La sociedad jamás volverá a aceptar el uso de energía nuclear, las leyes son determinantes respecto a esa posibilidad y los combustibles fósiles se agotaron antes de la Gran Guerra, dejando una triste capa de gases con efecto invernadero, que aún no se sabe si algún día podrá eliminarse.

No es fácil viajar, los trenes son de carísima constucción y la red ferroviaria es muy escasa. Se siguen utilizando las antiguas carreteras, algunas en buen uso, pero la escasa autonomía de los coches obliga a desplazarse haciendo escalas en estaciones-burbuja. Los vehículos se mueven por baterías, necesitando un grueso aislamiento antiradiación y suministro extra de oxígeno.

La urbe con mayor población tiene veinte mil vecinos y la más pequeña quinientos. De los quince paises habitados del mundo, en el más grande hay cuarenta y cinco ciudades y en el más pequeño una. Los habitantes son los descendientes de los que lograron ser seleccionados para vivir en ciudades seguras, nadie sabe bien con qué criterio, pero hay etnias que desaparecieron. En mi ciudad hay un 80% de caucásicos y un 20% de orientales. Los matrimonios mixtos no son legales. Los lenguajes oficiales son inglés y chino, sin embargo, en el centro donde estudio algunas materias se imparten en castellano.

Trabajo de la Asignatura G4/5°

Realizado por Jacob Alba, Expediente 32W2/7

5 de Abril del Año 145

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