Palmeras (I)

Los botánicos las llaman palmeras arecáceas. Estas especies son fácilmente reconocibles, aunque pueden producirse algunas confusiones, hay otros grupos de plantas, que aunque son de orígenes genéticos bien diferentes, tienen un aspecto externo muy parecido. Es el caso de las cicadaceas, que parecen pequeñas palmeras, como puede verse en la fotografía, pero pertenecen a otra categoría botánica de plantas primitivas que no forman flores.

Las palmeras son leñosas, pero su tronco no crece en grosor a lo largo de su vida y en pocas ocasiones se ramifica. Las hojas se encuentran formando una corona en el extremo de los troncos, pueden estar divididas de forma transversal o radial, a la manera de abanicos.

Las flores son pequeñas y agrupándose en forma de espigas logran ser atractivas para los animales que les facilitarán la reproducción. Son polinizadas por insectos, sean abejas, moscas o escarabajos.

Los frutos son carnosos, sin hueso, son bayas y cuando lo tienen les dicen drupas. Las semillas son dispersadas por animales, mamiferos y aves, que comen los frutos y luego expulsan las semillas. En algun caso, es el agua quien se encarga de la dispersión. En la fotografía frutos de una palmera datilífera.

Las raíces son abundantes en ramificaciones, cortas y densas, formando un bulbo en la base del tronco. Con frecuencia, se encuentran asociados simbioticamente con hongos del suelo, micorrizas, que les ayudan a absorver las sales y el agua.

Son tropicales, aunque también crecen en otros ambientes.

PALMERAS DE CLIMA TEMPLADO:

El palmito o palmera enana, Chamaerops humilis, es la única palmera autóctona de la Península Ibérica y Baleares. No supera los cuatro metros de altura, pero suele ser rastrera. Resistente a la sequía crece en las costas mediterráneas, sus frutos son muy nutritivos, consumidos sobre todo por conejos y zorros, también tienen valor medicinal, siendo un poderoso antidiarreico.

• PALMERAS DEL DESIERTO:

La palmera datilera, Phoenix dactilylifera, es oriunda del Suroeste de Asia, aunque ha sido extendida al norte de África y al sur de Europa.

Puede alcanzar los 30 metros de alto. En España fueron introducidas por los cartagineses y actualmente se conservan importantes palmerales en Elche. El fruto, datil, es una drupa (con hueso), que posee un 80% de azúcar, fibra y oligoelementos. Además de los dátiles, esta palmera permite otros muchos usos. Las hojas se usan en ciertos lugares de África para fabricar chozas. La fibra que se obtiene de ellas vale para la fabricación de escobas y cuerdas. La madera sirve para la construcción y combustible.

En la antigua Roma, las hojas de la palmera significaban éxito, los atletas y guerreros eran representados con ellas como sinónimo de triunfo. En la iconografía cristiana, el significado es bien distinto. Cuando Jesús entró en Jerusalén fue recibido con ramas de olivo y palmas. Desde entonces, los mártires se representan acompañados por hojas de palmera.

• PALMERAS DE ALTA MONTAÑA:

En las montañas de China crece una palmera, conocida por los científicos como Tracharpus fortunei. Resistente a bajas temperaturas, ha sido plantada en el resto del mundo.

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