El beleño, un Viaje al País de las Pesadillas

Esta legendaria planta, de oscuro pasado, comparte con el estramonio, la mandrágora y la belladona, el honor de ser una de las hierbas usadas por los ibéricos practicantes de la brujería en aquelarres y pociones mágicas.

Es poco lo que sabemos de la hechicería y lo que conocemos está escrito en las actas de la Santa Inquisición. Estos testimonios fueron obtenidos mediante amenazas y torturas. Los brujos y brujas sólo compartían sus conocimientos con aprendices y otros iniciados. Gente del pueblo, depositarios de conocimientos anteriores a la era cristiana, no tuvieron el privilegio, en la mayoría de los casos, de aprender a leer y a escribir. De todas formas, aunque hubiera sido escrito por algún brujo ilustrado, no se conserva ningún documento.

Bajo tortura, los brujos confesaban lo que los inquisidores querían escuchar. Afirmaban que raptaban niños para obtener su grasa, que mezclada con las hierbas anteriormente citadas, les permitía fabricar un ungúento que les permitía volar. Estas plantas no sólo les proporcionaban un medio de transporte, también les concedían el poder de adivinar el futuro y conocer verdades ocultas, pero lo más importante era que su consumo colectivo en los aquelarres les servía para invocar la presencia del Diablo u otros demonios de inferior jerarquía. Los convocantes solicitaban favores a la entidad convocada, que muchas veces consistía en producirles un mal a sus enemigos o a los enemigos de aquellos que les pagaban. No todos los usos del beleño son necesariamente diabólicos,  algunos pueblos primitivos conocían su poder afrodisíaco y lo usaban como uno de los componentes de los filtros de amor. Bajo control médico se puede usar para tratar el “delirium tremens” o la epilepsia. Algunos ignorantes homeómatas se han atrevido a usarlo como calmante, sin reparar en su potente poder alucinógeno.
Esta hierba de la que hablamos en este post, puede ser beleño negro o hierba loca, Hyoscyamus niger, o bien beleño blanco, Hyoscyamus albus
El beleño negro es una planta herbacea, de no más de un metro de altura y de olor desagradable. Sus hojas son grandes, dentadas y agudas, de color verde claro y con pelusa. La flor es ocre con venas violeta y marrón en los pétalos. El fruto es una cápsula que contiene numerosas y pequeñas semillas de color marrón.

El beleño blanco es muy parecido al anterior, pero sus flores son blancas o amarillentas, también surcaba por venillas más oscuras.

 

Ambas poseen muchos alcaloides psicoactivos, el más abundante es la hiosciamina. Las semillas son la parte de planta donde la concentración de sustancias alucinógenas es mayor, machacandose en morteros antes de incorporarlo a las pócimas.

El beleño crece en solares, bordes de caminos, terraplenes… No necesitan suelo de calidad para desarrollarse, ocupando los lugares que otras plantas no utilizan. No es infrecuente encontrarlo en las tapias de los cementerios o entre las tumbas de los difuntos. En este caso, los brujos consideraban que estos ejemplares tenían más poder maligno que los recolectados en otros lugares. Su consumo como droga recreativa no es recomendable, los estados de conciencia alterada que provocan son, casi siempre, un Viaje al Pais de las Pesadillas o una estancia, a gastos pagados, en el Gabinete del Doctor Caligari.

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