Frutos (I)

El fruto es la envoltura de la semilla. Unas veces es seco otras veces carnoso, en este caso, la planta proporciona alimento a los animales a cambio de que estos se encarguen de diseminar las semillas de forma involuntaria. El comensal ingiere el nutritivo y llamativo reclamo vegetal, el fruto, y con él las semillas. Estas transitarán por su tubo digestivo y saldrán al exterior en un sitio distinto donde fueron ingeridos y además, con abono orgánico.

La evolución ha dotado a los frutos de abundantes sustancias nutritivas y de colores y olores apetitosos. En muchos casos es imprescindible para la germinación de la semilla que los jugos digestivos del comensal eliminen las capas de protección de esta.

Los frutos secos utilizan el viento y el agua para diseminarse, para lo cual suelen dotarse de estructuras que faciliten el efecto del viento o de flotadores si el medio de dispersión es líquido. Los frutos secos pueden o no abrirse cuando maduran, si se abren reciben el nombre de dehiscentes. En caso contrario se llaman indehiscentes.

La Naturaleza ha diseñado diferentes tipos de frutos:

Aquenios: Son frutos secos e indehiscentes, sólo poseen una semilla. A veces presentan penachos de filamentos para ser transportados por el viento. El Diente de León, Taraxacum officinale, una margarita de color amarillo con multiples propiedades medicinales, es un ejemplo de estas estructuras.

Baya: Es un fruto carnoso que porta semillas en su interior. El fruto del madroño, Arbutus unedo, es una baya, igual que otros frutos que los humanos usan como alimento, como la uva y el tomate.

Cápsula: Es un fruto seco con varias semillas. Cuando es el momento adecuado, se abre al exterior por varias fisuras o huecos predeterminados. El mecanismo que desencadena está apertura consiste en la deshidratación de la cápsula. Las amapolas utilizan este dispositivo de dispersión. En la fotografía, la cápsula de una amapola.

Cinodorrodón: El eje floral se abulta, cargandose de sustancias nutritivas y modifica su color para ser más atayente. Las semillas se encuentran en el interior de esta estructura modificada. Los frutos de la rosa, los escaramujos, son un buen ejemplo.

Drupa: Fruto carnoso típico de algunos árboles frutales, como el ciruelo (Prunus domestica). La última capa del fruto que cubre la semilla se vuelve leñosa. Es lo que se conoce como hueso. También son drupas los frutos del melocotón y el albaricoque.

Continúa en el siguiente post.

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