Las Hormigas de Fuego

Son invasoras y peligrosas, nativas de América del Sur, estan expandiéndose por el mundo. Han llegado por barco a sus nuevos territorios, están en Norteamérica, Australia, China, Filipinas, Taiwán… Produciendo daños en agricultura y ganaderia, también atacan a los humanos, de los que se han cobrado ya más de cién víctimas mortales. Pertenecen al género Solenopsis, y entre las 280 especies presentes en el mundo, sobresale por su agresividad y por su resistencia a los métodos de control, la Solenopsis invicta.

Estás hormigas en sus países de origen, Argentina, Brasil y Paraguay, tienen a sus propios enemigos que las mantienen a raya, y allí no constituyen ningún problema. En los lugares de destino invaden cultivos alimentandose de hojas y frutos, aunque tambíen cazan insectos y pequeños mamíferos. Cuando se sienten amenazadas atacan en masa. Sólo es necesario molestar a una de ellas para que salte la alarma, una feromona esparcidas por el aire indica al hormiguero que hay guerra. 

Las hormigas guerreras, hembras estériles al igual que las obreras, poseen armas poderosas. Unas poderosas mandíbulas capaces de partir en dos a un enemigo de su tamaño y un mortífero aguijón en el abdomen cuya picadura puede matar a una vaca o a un hombre. El veneno inoculado es un coktail de sustancias fastidiosas, con efectos neurotóxicos, irritantes e inmunológicos. Las heridas de aguijón forman pústulas dolorosas y a personas débiles o inmunosensibles pueden producirles un choque anafiláctico mortal en muchos casos.

Las hormigas y otros insectos sociales como abejas y termitas viven en comunidades emparentadas genéticamente. Todos los individuos de un hormiguero descienden de la misma Reina o de sus hijas, hembras fertiles. Si la monarca muere en un altercado, siempre hay a la espera un centenar de princesas inmaduras dispuestas a ocupar el trono y poner 150000 huevos diarios para reponer los ejércitos y las cuadrillas de trabajadoras. Para ello es preciso que las fecunden sus hermanos fértiles, los únicos machos del hormiguero, que sólo tienen está misión asignada y no viven más allá de cuatro días.

De la noche a la mañana puede aparecer en tu jardín un montículo de 40 cm de alto y si un involuntario pisotón las irrita, antes de que te des cuenta, tendrás a decenas ascendiendo por tus piernas buscando un trozo de piel donde inyectarte el veneno de sus aguijones, mientras te aferran dolorosamente con sus mandíbulas para evitar que te las puedas quitar de encima. En el mejor de los casos arrasarán con tu cosecha más preciada, la de la semillas caras, que tanta envidia dan a tus vecinos.

Si con sólo cambiar unas pequeñas hormigas de continente se organizan estos líos ( en USA ocasionan pérdidas anuales de hasta 5000 millones de dólares ) imaginaros la que se puede montar el día que nos visiten seres de otros planetas o cuando se escape algún espécimen mutante de un secreto laboratorio militar. Entonces sí que vamos a flipar.

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