Chapuzas planetarias

Hay tres formas de enfrentarse al cambio climático:

  • Negándolo: Donald Trump y sus compinches son los campeones del negacionismo climático. Para que el engaño funcione es preciso una sociedad tan ignorante como la de los yankees, no olvidemos que en muchos estados es delito poseer libros que suscriban las teorías de Darwin o que nieguen la existencia de Dios.
  • Cambiando de modelo económico: Es preciso potenciar el uso de energías limpias y renovables, abandonando progresivamente la utilización de combustibles fósiles, emisores de anhídrido carbónico, como el carbón y los derivados del petroleo. Limitando las explotaciones ganaderas y procesos industriales que emiten otros gases de efecto invernadero, como el metano y los compuestos fluorocarbonados.
  • Geoingeniería: Consiste en la manipulación a escala planetaria del clima terrestre. Así no es preciso cambiar el modelo económico y quitarle el chollo a los que parten el bacalao. Se han publicado varias propuestas en este sentido, pero en particular voy a referirme a una de ellas por su notoriedad.

MÉTODO DEL AZUFRE

En 1991 un volcán de Filipinas, el Pinatubo, entró en erupción, arrojando cantidades enormes de óxido de azufre a la atmósfera. Como resultado del fenómeno, la temperatura media del planeta descendió 0’5° C durante dos años. Un presuto científico propuso que, desde aviones que volarán a 20 km de altura, se dispersase óxido de azufre alrededor de la tierra. De esta manera, como ya pasó en el fenómeno volcánico, combinándose con el agua atmosférica se formaría un compuesto capaz de reflejar la luz solar, bajando así la temperatura. Muy bien pensado, si no fuera porque el óxido de azufre junto con el agua genera ácido sulfúrico y su terrible consecuencia es la lluvia ácida. Queremos solucionar un marrón y creamos otro. Cojonudo este sabio, al mismo nivel que el Profesor Bacterio (de Mortadelo y Filemón).

La lluvia ácida fastidia la vida en lagos, ríos y suelos. Es un problema gravísimo en países muy industrializados. Extenderla a nivel planetario es una grandiosa chapuza. Pero hay países y multinacionales que, antes de bajarse del burro, son capaces de gastar muchos dólares en ésta clase de cantamañanas ilustrados. El dinero no sé si da o no da la felicidad, pero la sabiduría seguro que no.

En este caso en concreto, el genio en cuestión es un profesor de Harvard y los que pusieron la pasta fueron Bill Gates y el Gobierno canadiense. Resulta poco tranquilizador, esta gente parecía seria.

No quiero ni pensar que pasaría si en España se asociaran un erudito de una universidad católica, el Gobierno del PP y Amancio Ortega. Seguro que destruyen el planeta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s