¿Hay vida después de un incendio?

Tras los trágicos acontecimientos ocurridos en Portugal, donde han quedado arrasadas multitud de hectáreas de bosque y muertas más de 70 personas, a fecha de hoy, me parece conveniente detallar que es lo que prosigue a un incendio desde distintos puntos de vista.
Un incendio no siempre es sinónimo de muerte. El fuego en ciertos ecosistemas es un factor positivo pero en otras latitudes, como es el caso de estos últimos incendios, supone una agresión a los valores naturales de efectos brutales, ya que no solo afecta al área calcinada, también a los territorios vecinos.


Fauna:

La Fauna con mayor movilidad es menos impactada de forma directa por el incendio, pero sí lo es de de manera indirecta, porque su alimento disminuye, ya sean recursos vegetales o la fauna de menor movilidad. La cadena trófica se empobrece. Los que consiguen sobrevivir, cuando regresan a la zona antes incendiada encuentran que el sustento está mermado y emigran definitivamente a los alrededores, sobrexplotándolos.

Flora:

La vegetación leñosa se convierte en vegetación herbácea, por ejemplo, un bosque es sustituido por un matorral. La vegetación autóctona no puede recolonizar un sitio quemado por sus propios medios, si en vez de ser esa vegetación nativa, son pinos introducidos, el fuego les favorece y son capaces de rebrotar después de un incendio.

Suelo:

Experimenta erosión, es decir, pérdida de materiales útiles arrastrados por las lluvias. La vegetación pierde cobertura cuando vuelve a colonizar lo quemado, lo que favorece las avenidas, propiciando las inundaciones en terrenos más bajos. Cuando llueve, el suelo pierde nutrientes y su capacidad de retener a la vegetación. Es un círculo vicioso. El desierto avanza impacable.

Agua:

Las cenizas del incendio se disuelven en el agua y bajan su calidad, contaminándola.

Atmósfera:

Se vierten a la atmósfera sustancias que provocan el efecto invernadero, particularmente el Anhídrido carbónico.

Urbanismo:

Los especuladores están de “enhorabuena” porque la ley actual permite recalificar los espacios naturales después de un incendio. Los montes suelen ser repoblados con chalets.

Papeleras:

Los árboles incendiados siguen siendo útiles para la fabricación de papel. Las repoblaciones más baratas y rápidas son la materia prima de estas empresas, Pinos y Eucaliptos.

Ganaderos:

Si ya no tenemos bosque, o el bosque deja de estar protegido, ya no habrá ningún motivo para impedir que aumenten los terrenos dedicados a la ganadería, que requieren un tipo de vegetación que no es la masa forestal ya extinta. Desde los Reyes Católicos, los gobernantes han favorecido el crecimiento del sector ganadero a expensas del bosque. 

Agricultura:

Los terrenos cultivados sustituyen a los terrenos forestales, en Brasil la soja sustituye al bosque tropical en miles y miles de hectáreas.


La capacidad natural de los sistemas forestales no es suficiente para recuperarlos a no ser que hagamos una importante inversión en dinero y tiempo.

Cuando hay un incendio, unos ganan y otros pierden. Que cada uno saque sus propias conclusiones de por qué se invierte tan poco en prevención y tanto en repoblar con especies inadecuadas.

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