El Increible viaje de las Anguilas,desde el Triángulo de las Bermudas hasta la Acequia de la Aljufia.

Las anguilas llegan desde todas las direcciones de la Rosa de los Vientos. Provienen de ríos y lagunas situados en lejanos continentes. Allí celebran la ceremonia del apareamiento, depositan la puesta sobre los sargazos y mueren, devolviendo así, su masa y energía al ciclo de la vida.

Estamos en Mar de los Sargazos, la antesala atlántica del Mar Caribe, donde Cristóbal Colón perdió el viento en el primer viaje, conocido también con el neomitológico nombre de Triángulo de las Bermudas. Lo que ocurre de verdad en estas aguas es más fantástico que lo que cuentan los ufólogos.

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Los pequeños, frágiles y traslúcidos huevos adheridos a kilométricas algas flotantes eclosionan, y de su interior surge un minúsculo ser alargado. Pese a su corta edad ya sabe cual es su misión. Debe volver a las mismas aguas, dulces en este caso, de donde vinieron sus padres.

Surcan sin ser vistos el Océano Atlantico, doblan el Estrecho de Gibraltar y llegan al Mar Mediterráneo, hasta la desembocadura del Río Segura en Guardamar, siguiendo la ruta inversa a las de sus precursores. Una vez allí, ya convertidas en lujosas angulas, viajan corriente arriba, atraviesando la Vega Baja alicantina y llegan a su destino, en este caso, La Aljufia, una acequia construida hace más de mil años por la gente de Murcia, cuando eran parte de Al-Andalus y que ahora mueve la Rueda de la Ñora.

En estos huertanos parajes completan su metamorfosis, primero dejan de ser angulas y pasan a ser anguilas amarillas. Ser anguilas negras es su estado final. Permanecen muchos años creciendo y engordando, alimentándose de casi todo lo que pillan. Cuando maduran sexualmente es el momento de regresar al Mar de los Sargazos, donde su ciclo biológico se cerrará.

Todavía no se conoce como estos peces son capaces de semejante hazaña. O los conduce El Dios de las Anguilas, opción poco probable, o bien estos increibles bichos tienen un GPS en el ADN.

En la Albufera de Valencia, gracias a los esfuerzos de los protectores de la Naturaleza, la población de anguilas se recupera tras muchos años de escasez. Los amantes del all-i-pebre, un guiso tradicional, están de enhorabuena.

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